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Diferencias entre Socialismo y Comunismo

Socialismo y Comunismo son dos filosofías, dos modos de pensar, dos sistemas políticos por lo que han sido gobernados varios pueblos, con características propias y con aspectos que pueden ser considerados positivos y negativos. Si desea saber en qué se diferencia, le invitamos a leer este artículo.

Socialismo y comunismo Simbolos

¿Qué es el socialismo?

Si se lo considerara un sistema económico, a diferencia de la Escuela Clásica, su consigna sería que a cada quien se le debe retribuir según sus posibilidades, así como que a cada quien le debe ser concedido de acuerdo al resultado de su trabajo.

Para entenderlo, habría que imaginar un sistema en el que a las personas se les conceda en verdad una retribución que sea acorde con lo que se ha esforzado, esto es, que se tome en cuenta la cantidad y calidad con que efectuó su actividad económica, y en teoría, ese es el objetivo del Socialismo Utópico.

En las bases de socialismo no se encuentra la finalidad de que se establezca una sociedad que sea distributiva e equivalente en procesos económicos, pero sí tiene como paradigma que se establezca una sociedad que posea las menores desigualdades posibles, que se prepare para una forma de producción comunista, lo que implica que muchas personas opinen que el socialismo es una etapa previa al comunismo.

Lo que el socialismo como filosofía busca es que se regule la tenencia de la propiedad privada y que existe un sistema de sobresaliente control de los medios de producción y así como la repartición del capital y de la tierra.

En el socialismo, se estima la diferenciación derivada de las capacidades de trabajo de los individuos, pero se estima que con relación a las necesidades debe existir una igualdad. Se entiende que cada individuo requiere obtener una educación, una alimentación, una actividad laboral diga y un techo bajo el cual poder vivir.

Socialismo y comunismo creadores

Tener una sociedad que sea igualitaria no quiere decir que todos los individuos deben tener lo mismo, lo que quiere decir que se deben satisfacer todas las necesidades de los individuos. Ésa es precisamente la finalidad del socialismo. Esta corriente de filosofía política hace desaparecer a las clases sociales pero hace desaparecer las divergencias. De hecho, toma los restos del capitalismo y los hace perdurar, de la misma forma en que se mantienen todas las creaciones humanas de la historia.

Desde el punto de vista económico, socialismo se trata igualmente de un sistema que está diseñado para se produzca de forma eficientemente los bienes que se requieren para satisfacer a los requerimientos de una sociedad. Por tanto, para que eso ocurra, se necesita que se den dos condiciones:

  1. Que se produzca lo que necesita. Esto es, que todos los requerimientos productivos deben de estar satisfechos. Esto no significa que debe producirse de más o en exceso, que es lo que postula en el capitalismo, sino que solo se produzca lo que sea suficiente.
  2. Los individuos deben laborar en la medida de sus posibilidades. A ello se le denomina responsabilidad social. Es a esta condición de los individuos respecto a la sociedad a lo que Lenin denominaba el nuevo hombre producto del socialismo. ¿Qué se entiende a día de hoy por un individuo que es responsable de cara a la sociedad? No es la concepción de trabajar según nuestras posibilidades, sino que los individuos se conformen con incidir en los demás con nuestras actividades, en otras palabras, la visión actual de este concepto es absolutamente individualista.

La economía en un sistema socialista está concebida como una economía de la planificación. El objetivo es dar relevancia a la capacidad de producir para poder satisfacer de acuerdo a las necesidades de la población. Pero, en la actualidad ¿Cuáles son esos requerimientos de la sociedad? Y ¿Cómo se pueden satisfacer y qué hacer para poder darles satisfacción? Estas son las interrogantes a las que quiere dar respuesta una economía en un sistema socialista.

Desde esta perspectiva, se pueden encontrar los orígenes de las bases del socialismo en una gran variedad de políticas y gestiones implementadas desde los gobiernos en todo el planeta. Los países nórdicos como Dinamarca, Finlandia, Suecia o Noruega, por ejemplo, poseen prácticas y políticas que se pueden asemejar u observar como grandemente influenciadas por los paradigmas socialistas.

A modo de resumen, el socialismo es un sistema, pero también es una doctrina social y económica, que tiene como fundamento el concepto marxista relacionado con la lucha de clases como el potenciador del cambio social, político y económico de la sociedad.

A mayor abundamiento, el socialismo propugna que la gestión de los recursos se debe hacer por el Estado, por medio de una organización de tipo colectivo y una repartición de la riqueza creada de acuerdo con el esfuerzo de cada individuo.

Hay varios especialistas que opinan que el socialismo es una doctrina únicamente de corte económico, ya que tiene la particularidad de ser flexible y amoldarse a muchos sistemas de organización política, tales como como la democracia parlamentaria, la democracia centralizada y la democracia participativa.

Una muestra de una manera de gobierno socialista es Noruega, cuyo Estado es el responsable de dar satisfacción a los requerimientos básicos de la población vivienda, salud, educación y otros, al mismo tiempo que mantiene un sistema de impuestos que se aplica a todos los individuos. Su sistema económico es de corte liberal en algunos aspectos, pero el Estado tiene el control de las áreas estratégicas.

Socialismo y comunismo

A modo de ejemplo, tenemos la gestión de la salud pública, que es uno de los pilares de los modelos nórdicos. Esto es muy distinto a la forma en que gestionan la salud pública países como los Estados Unidos, en donde la salud era un asunto netamente privado, hasta que se implementó el Obamacare, programa que Trump eliminó y que trató de poner en marcha un plan de salud para la población sin recursos económicos para sufragar los gastos que implica tener una enfermedad.

Esto es muy diferente en los países nórdicos, ya que los servicios de salud pública se encuentran asegurados y con una gran calidad, sin que se tomen en cuenta las características económicas de los individuos.

Otro punto a tener en consideración, es que en los países nórdicos la mayor parte de las labores relacionadas con el bienestar de la sociedad son gestionadas por el Estado o las autoridades locales, y solo de una forma restringida por individuos, familias u organizaciones nacionales de bienestar privadas. Todo esto ello posee una patente inspiración de corte socialista, aunque estos países poseen unas economías de corte capitalista, por tanto no se trata de países comunistas, dado que no es posible que existan países comunistas cuyo sistema económico preponderante es capitalista.

¿Qué es el comunismo?

De otra parte, la filosofía comunista, contraria a la Escuela Neoclásica, es observada por varios como el momento culminante de las prácticas socialistas. Una primera diferencia de pensamiento podría ser que en el socialismo la meta es efectuar las modificaciones que se requieran para hacer que vayan desvaneciéndose las diferencias económicas, mientras que en el fondo de la filosofía comunista el objetivo que hacer desaparecer definitivamente a las clases sociales y a la propiedad privada, y no solamente regularla, como se pretende en el socialismo.

En el caso del socialismo se sigue un mantra al que ya hemos hecho referencia, que es que a cada individuo se le concederá de acuerdo a sus posibilidades y también conforme a cuáles sean sus necesidades. Esto es, que en un sistema socialista, se retribuye a cada quién de acuerdo a sus posibilidades y de acuerdo a su trabajo, mientras que el paradigma esencial de la sociedad en la filosofía comunista es que cada individuo contribuya con la comunidad de acuerdo a sus habilidades.

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Pero lo que propugna el comunismo sólo puede ser factible desde el punto de vista social, si a la población en su totalidad se le han brindado las mismas oportunidades suficientes para que sus miembros tengan la capacidad de adquirir y desarrollar sus conocimientos y capacidades, porque de lo contrario, seguiría siendo una sociedad desigual. Esto quiere decir, que el sistema comunista sólo es viable si se implementa como un sistema de tipo global.

Las circunstancias que se pueden ofrecer en un sistema de producción comunista son absolutamente distintas y drásticamente opuestas a las que se dan en un sistema de producción capitalista. En un sistema capitalista, deliberar sobre las oportunidades es un sinónimo de deliberar sobre la ocasión que tiene cada individuo en el sistema de encontrar una actividad asalariada y, por lo tanto, no poder ser propietario de los medios de producción. Se trata de ser un empleado que vende su fuerza de trabajo en el mercado laboral para vivir.

En un sistema comunista, las circunstancias son las suficientes para que cada individuo de la sociedad utilice sus habilidades. Si un individuo posee habilidad para la física, se le dan las oportunidades para desarrollar esa habilidad. Si un individuo posee habilidad para la herrería, se le darán las oportunidades para mejorarla.

En un sistema comunista, una de las profesiones no es considerada distinta a otra profesión si las dos hacen la misma aportación y brindan la misma satisfacción social. En un caso, el conocimiento, en otro caso, el hierro trabajado para su uso. La diferencia de actividades o profesiones en el comunismo (al contrario de lo que ocurre en el sistema capitalista) no genera una diferencia en la satisfacción de las necesidades de su vida.

El libre acceso a los bienes de consumo sólo puede ocurrir por medio de los adelantos de la tecnología, lo que hace posible que exista una abundancia y esto nos es propio del socialismo ni del comunismo.

En resumen, el comunismo es una doctrina económica, política y social que considera a la lucha de clases como el origen del problema de la desigualdad social, mismo que sería eliminado por medio de la desaparición de las clases sociales y para llegar a ello habría que suprimir a la propiedad privada, la Plusvalía, y tomar otras medidas que, al momento que logren el nivel de desarrollo deseado, también eliminará de forma eventual a la estructura del propio Estado.

El comunismo propugna que el Estado debe ser el dueño y gestionar y administrar todos los medios de producción y, al mismo tiempo, encargarse de efectuar una distribución equitativa de la riqueza, con independencia del esfuerzo que realice cada individuo.

De acuerdo al ideario comunista, el poder político se encuentra concentrado, en principio, por el Estado, como partido único, hasta que paulatinamente se logre la supresión de las clases sociales hasta generar un sistema regido de forma directa por el proletariado. No obstante, esta idea no ha podido ser implementada en ninguno de los casos en los que ha sido implementado.

Una muestra de una forma de gobierno de corte comunista fue la creación de la  Unión Soviética (URSS) en 1922, bajo un sistema de tipo marxista-leninista, que estaba regido por un partido único que era el Partido Comunista. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas finalmente se disolvió el 8 de diciembre de 1991.

¿Ha existido de verdad el comunismo?

Es necesario afirmar que el socialismo nunca ha sido probado en su forma pura en el mundo. También es verdad que muchos de nosotros hemos oído la afirmación de que el comunismo como sistema ha fracasado. Pero esta afirmación se encuentra fundada en un desconocimiento de los términos políticos y económicos.Socialismo y comunismo propaganda

El comunismo tampoco ha existido en el mundo, tal y como se le conoce. De otra parte, los sistemas económicos, siempre considerados como sistemas, tienen como finalidad el control de todas las relaciones sociales. Esto es, para que un sistema sea tal sistema, tiene que ser global. Y no ha podido verse todavía al comunismo como un sistema de tipo global. Ni siquiera ha sido posible que se convirtiera en un sistema global en un único país.

Tampoco ha sido posible observar a un sistema socialista como un sistema global. Aunque en el siglo XX se pudieron observar 70 años de supuesto socialismo rigiendo en la mitad del mundo, nunca ha sido posible que se convirtiera en un sistema mundial. Lo que sí ha sido posible observar es que el capitalismo es un sistema global y cualquier observación del mundo hoy puede dar testimonio de ello.

¿Quién quiere ser socialista?

El 4 de noviembre de 2017, el Washington Post publicó una atrayente nota relacionada con el asunto del que estamos tratando en este artículo: «El Reporte anual de las actitudes de EEUU respecto al socialismo» (Annual Report on US Attitudes toward Socialism) y dio lugar a inclinaciones que no eran previstas. En los Estados Unidos, la mayoría de la juventud se encuentra más cercana a la preferencia de vivir en un sistema socialista que a vivir en un sistema capitalista.

Un promedio de 42% de la población indicó que eran seguidores del capitalismo, mientras que un 44% llegó a afirmar que son proclives a llevar una vida dentro de un sistema de producción socialista. Una de las conclusiones a las que lleva esta encuesta es que ya la sociedad norteamericana desea que se modifique el régimen económico de vida en ese país.

Ciertamente, el hecho que la juventud norteamericana se encuentre proclive hacia un sistema socialista, no quiere decir que se vaya a producir una modificación del sistema de producción norteamericano, pero desde el punto de vista sociológico se trata de una señal de que se están hartando del sistema capitalista.

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¿Cuáles son las diferencias entonces?

Mientras que el socialismo tiene como objetivo la supresión acompasada de las diferencias entre clases sociales y esto es considerado como un potenciador para que ocurra una modificación social, política y económica, el objetivo del comunismo es eliminar las clases sociales por completo.

El comunismo a día de hoy es argumentado por los partidos comunistas que existen a nivel mundial, pero el socialismo es un modo de pensamiento que es propugnado por distintos partidos políticos de izquierda, cuyo objetivo, más que la eliminación de las clases sociales, es obtener una reforma política con la que se pueda acortar la distancia que existe entre los ricos y los pobres.

En un sistema socialista si se puede sostener la convicción de que se puede llegar a tener una sociedad sin clases, utilizando algunos medios dejados por el capitalismo y se admite la propiedad privada, pero solamente con una gestión controlada que ayude a hacer desparecer las grandes discrepancias económicas, cuestión que no es un objetivo por sí mismo del capitalismo, ya que existen capitalismos que se basan en las diferencias de clases, así como en el acopio desmedido y el monopolio de los medios de producción.

Una sociedad que no posea clase sociales sólo es posible por medio de una sociedad en la que todos los individuos sean iguales, sin que existan diferencias de género o de cualquier otra clase.

De otra parte, el paradigma de un sistema comunista es lograr una sociedad libre, sin diferenciación de clases. En el pensamiento comunista, todo el movimiento económico y social está regulado por el Estado. En el comunismo sí es relevante acabar con el sistema capitalista y con la propiedad privada. Igualmente, la producción se distribuye no sólo en función del trabajo de las personas sino de acuerdo a sus necesidades.

En un sistema comunista, el paradigma no es que los individuos trabajen porque tienen la obligación de hacerlo, sino porque su trabajo es una responsabilidad para con los demás miembros de la sociedad. Pensemos que el comunismo proviene del latín comunis, que quiere decir común. Para el comunismo, lo relevante es modificar el régimen económico y social, porque los que sostienen esta filosofía piensan que es la única forma en la que se puede lograr el cambio del ser humano.

Los ideales del socialismo pueden convivir con distintas maneras de gobierno, mientras que el comunismo persigue que el gobierno se encuentre en manos directamente del proletariado, que es entendido como el pueblo.

Capitalismo: productor de desigualdad

En la actualidad mundial, la diferencia entre ricos y pobres es descomunal, tan sólo en México el sistema económico y político de la actualidad ha dado origen a que el 46,5% de su población viva en la pobreza, mientras que solo un 1% de los mexicanos tiene en sus manos el 21% de las riquezas de ese país.

Pero estas características no se dan únicamente entre la población mexicana. En el año 2015, las riquezas del 1% de la población mundial llegaron a alcanzar el 50% del valor del total de activos del mundo. Esto es, que solo el 1% de la humanidad es propietaria de la mitad de toda la riqueza del mundo. Todo ello ha sido causado por sistema económico actual, que posee sus basamentos en el capitalismo.

A mayor abundamiento, la información referida expone que en las manos del 1% de la población mundial, se encuentran la misma cantidad de capital y bienes que posee en su conjunto el 99% de la población del mundo.

Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que este escenario no podrá ser modificado si no se combate el analfabetismo que se vincula a los sistemas económicos y respecto a la manera en que los individuos en el mundo se establecen para dar satisfacción a sus necesidades. Sólo así se podrá entender de mejor manera la situación en la que vive la sociedad actual y podrán implementarse iniciativas al respecto.

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Diferencias entre el socialismo y comunismo

Aunque ambas corrientes de pensamiento tuvieron su origen en el análisis  marxista, comunismo y socialismo no solo presentan diferencias esenciales,  sino que también cada uno ha sufrido grandes modificaciones a través de los tiempos.

La diferencia entre socialismo y comunismo la podemos encontrar en que el socialismo tiene como objetivo regular todo lo que se refiere a la lucha de clases, tratando de que se llegue a una sociedad igualitaria, mientras que el comunismo tiene como finalidad la eliminación de dichas clases sociales.

El socialismo y el comunismo tienen su origen en el marxismo, considerándolo como un estudio sobre el desarrollo de las vinculaciones económicas, sociales y políticas, que la una nueva sociedad de corte capitalista desarrolla.

El análisis con relación a los efectos del sistema capitalista, que ha sido conocido como marxismo, por hacer referencia a su creador, el filósofo judío alemán Karl Marx (1818-1883), dio inicio a un debate alrededor de cuál es la mejor manera de observar la lucha entre la clase capitalista, esto es, los dueños de los recursos productivos y de los medios de producción, y la clase proletaria o trabajadora, que tiene la obligación de trabajar para poder sobrevivir.

El efecto de este análisis y las conclusiones de esta diatriba marxista dio origen a los movimientos socialistas y comunistas, que siendo cierto que poseen una raíz común, exhiben múltiples diferencias en cuanto a los enfoques ideológicos. Imagen de Diferencias entre Socialismo y Comunismo 11

El comunismo de hoy en día se identifica como una ideología política que es mantenida por los partidos político comunistas únicamente. Mientras que el  socialismo de la actualidad se suele vincular a una tendencia política de izquierda reformista pero de corte moderado.

Estas son algunas de las diferencias más destacadas entre socialismo y comunismo.

Socialismo y comunismo con respecto a la lucha de clases

El socialismo tiene como consigna la abolición de la lucha de clases, que es en lo que se basa el sistema de organización de una sociedad. El comunismo lo que propugna es la eliminación de las clases, hasta que sólo exista una población que esté compuesta únicamente por el proletariado.

Socialismo y comunismo con respecto al papel del Estado

El socialismo tiene la idea de que el Estado desde ser un ente gestionador del  sistema económico y político, lo que incluye a los medios de producción. Para el comunismo, el Estado es quien debe tener el control político por medio de un partido único y el control económico al tomar para sí los medios de producción.

Socialismo y comunismo con respecto a la propiedad privada

El socialismo propugna el pensamiento de un Estado regulador de los medios de producción relevantes, mientras que el resto de los medios de producción pueden quedar en manos de las empresas privadas. El comunismo, de otra parte, propugna que el control total del sistema económico debe estar en manos del Estado.

Socialismo y comunismo con respecto a la participación política

En el socialismo se concibe que coexistan varios pensamientos políticos y hay una apertura a la participación ciudadana, mientras en la mayor cantidad de niveles mejor, por medio de sistemas de voto o de referéndum, o cualquier otro medio de participación ciudadana. En un sistema comunista, el poder político está reunido en un partido único, el partido comunista, lo que deja poco o ningún espacio para la participación política y la disidencia.

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Socialismo y comunismo con respecto al capitalismo

El socialismo, en particular en los últimos tiempos, ha dado un cambio moderado hacia la economía de libre mercado, una especia de Economía Mixta, pero sin traspasar el control de sus áreas estratégicas. El comunismo, de otra parte, propugna la supresión del capitalismo, así como la eliminación de la propiedad privada, a cambio de un sistema económico que es controlado exclusivamente por el Estado, quien también se haría cargo de la distribución equitativa de la riqueza producida.

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